
Con la evolución del mercado inmobiliario, y los cambios en los modelos de trabajo, cada vez es más común una tendencia: convertir antiguas oficinas en viviendas residenciales.
Una práctica que busca maximizar el uso de metros cuadrados urbanos y ofrecer alternativas de alojamiento singulares, siendo una opción bastante atractiva para los propietarios que buscan algo diferente a la vivienda tradicional. Ahora bien, ¿una oficina se puede convertir en una vivienda? Pues debes saber que este proceso implica un riguroso cambio, y cumplir con una serie de normas urbanísticas y técnicas.
Permítenos guiarte a lo largo de este complejo proceso, y de como puedes sacarle mucho provecho, convirtiendo un espacio destinado únicamente al entorno laboral, en un hogar habitable y aprovecharlo, si lo deseas, también para tu zona de trabajo si teletrabajas manteniendo ciertos elementos, como las puertas correderas de cristal de la oficina o un espacio separado para tu despacho.
¿Una oficina se puede convertir en una vivienda?
La respuesta rápida y sencilla es sí, se puede.
Ahora bien, no es algo tan simple como comprar un local y realizar una reforma. Antes de nada, hay que seguir una serie de pasos para cumplir con ciertos trámites burocráticos (que veremos un poco más abajo) antes de empezar a tirar o levantar paredes.
¿Por qué convertir una oficina en vivienda?
Cómo ya hemos dicho, cada vez es más común que inversores y particulares obtén por comprar un local comercial o antiguos espacios de trabajo, como oficinas, para transformarlos en invierno.
Pero, ¿por qué?
- El m2 de una oficina, almacén o nave es mucho más barato que el m2 de una vivienda ya constituida.
- Suelen tener más m2 aprovechables que una vivienda, por lo que puede dividirse en varias viviendas o, en su caso, en una vivienda con un espacio de trabajo separado.
- Algunas están muy bien ubicadas, y cuentan con algunos extras como patios de luces.
- Son como un lienzo en blanco, pudiendo personalizarla y decorarla a tu gusto personal.
Cómo convertir una oficina en vivienda, ¡todo el proceso desde cero!
¿Has visto un local, oficina o despacho que te ha gustado mucho y quieres convertirlo en una vivienda? Pues bien, vamos a explicarte todo el proceso que debes seguir desde el momento que la adquieras.

¿Cuándo se puede cambiar de uso de local a vivienda?
Lo primero de todo es informarte bien sobre este tema, ya que puede variar levemente según el municipio.
Lo primero es consultar el Plan General del Municipio sobre la zona en la que se encuentra el inmueble y los usos permitidos. Por ejemplo, supongamos que el local que has visto es una planta baja, y forma parte de un edificio de uso residencial. ¿Significa eso que lo podrías convertir en vivienda? Pues puede que no, y que cuando se levantó ese edificio, ese local estuviera destinado, exclusivamente, para uso comercial. Por eso es importante consultar este plan.
Por otro lado, hay que cumplir con lo que establecen las normas sobre habitabilidad (las veremos a continuación).
¿Qué requisitos debe cumplir una oficina para convertirse en vivienda?
Aparte de lo anterior, es importante que el local cumpla con una serie de requisitos mínimos, que garanticen que pueda ser un espacio habitable para vivir, es decir, que debe contar por lo menos con cocina, un baño y habitaciones.
Estos son los requisitos:
- Debe contar con una ventilación directa al exterior, tanto de noche como por el día. Esto significa que debe tener, al menos, una ventana que dé al exterior para ventilar correctamente la vivienda.
- La cocina debe contar con su correspondiente sistema de extracción para evitar la acumulación de humo.
- En el caso de que el local de a un patio de luces, este debe proporcionar luz y ventilación.
- Si el baño no da al exterior, debe contar con ventilación forzada.
Otro tema importante, y esto puede depender un poco según el municipio, las habitaciones deben tener una dimensiones mínimas. Lo normal es que sean:
- Un dormitorio que tenga 2 camas debe medir entre 10-25 m2 cúbicos.
- Un dormitorio de una cama debe ser de entre 6 a 15 m2.
- La sala de estar, es decir, el salón, como mínimo debe ser de 10 m2
- La cocina debe ser de 5 m2 si es un espacio independiente. Si está unida al salón o al comedor, debe tener al menos 14 m2.
Además, los locales y oficinas que vayan a convertirse en vivienda deben cumplir con un mínimo de tamaño. Por ejemplo, los que son inferiores a 35 m2 no pueden usarse o, como mucho, se emplearán para un estudio. Pero esto, como ya hemos dicho, dependerá de la normativa de cada localidad.
¿Qué trámites hay que realizar?
Si todo lo anterior lo tienes ya claro, ahora vamos al siguiente pasos: Los pasos que hay que seguir para cumplir con toda la burocracia, para lo que hay que:
- Realizar un estudio de viabilidad previo, por parte de un técnico.
- Solicitar un estudio de viabilidad de uso al Ayuntamiento.
- Solicitar la licencia correspondiente, así como su concesión.
- Una vez obtenido todos los trámites, se puede realizar la obra.
- Tramitar la licencia de primera utilización.
- Inscribir el cambio en el Registro de la Propiedad.
Por supuesto, a la hora de realizar cualquier obra, será necesario que todo el proyecto sea supervisado y realizado por un arquitecto, para garantizar que los cambios que realicen no perjudiquen a la estructura del edificio.
¿Cómo puedes aprovechar la oficina para tu nueva vivienda?
Cuando vayas a realizar la obra, lo primero que hay que mirar y analizar es, ¿realmente hay que hacer tantos cambios? Sí, es cierto que la distribución de una oficina o despacho es diferente a la de una vivienda, pero, ¿y si hubiera elementos que pudieras aprovechar?

Las mamparas de cristal para aprovechar la luz natural
Por ejemplo, supongamos que antes era un local con varias oficinas, y estas contaban con mamparas de cristal como barrera de separación. ¿Hace falta quitarlas todas?
Igual puedes aprovecharlas, pues al dejar todo a la vista creas una continuidad visual, por lo que la vivienda parecerá más grande y aprovecharás al máximo la luz que entre desde el exterior.
Vivienda de concepto abierto
La otra solución es una vivienda de concepto abierto, lo que te puede resultar más económico, y práctico, si el local es pequeño.
El salón, la cocina y el comedor pueden compartir el espacio, mientras que los dormitorios estarán separados, ya sea por mamparas de cristal con puertas correderas o por pequeños elementos divisorios, como por ejemplo un biombo o unas cortinas de cuentas.
El único espacio que sí o sí debe ser más independiente e íntimo es el cuarto de baño, el resto, si es de concepto abierto, ayudará a apreciarlo más.
Dividir zona de trabajo de la vivienda principal
Puedes aprovechar que la zona de trabajo ya está creada y dividir la zona laboral de la particular de una forma rápida y sencilla.
De hecho, como cada vez es más común trabajar en casa, no son pocos los particulares que buscan viviendas que también tengan un pequeño despacho u oficina para atender a los clientes en casa. Si lo organizas bien, puedes crear una zona laboral muy eficiente.
¿Qué hay que reformar?
Para ahorrar un poco de dinero tienes que valorar el estado del local y ver que zonas hay que trabajar, porque puede que no haga falta reformar el baño, la cocina… Si no solo levantar muros para separar espacios, pintar, cambiar el suelo…
Céntrate en lo más importante para conseguir que el local sea habitable, y luego, poco a poco, puedes hacer otras reformas para ir mejorando su aspecto.
