¿Qué es el contrachapado fenólico y para qué se utiliza?

Hay veces en los que debemos tener muy en cuenta el tipo de material que utilizamos, teniendo en cuenta la humedad o si este va a estar en contacto directo con el agua, como por ejemplo en las duchas de unas instalaciones o para el diseño de un barco.

Entre todas las opciones que hay, es muy común confundirse con el material al pensar que los tableros de contrachapado fenólico y los paneles fenólicos son lo mismo. Es cierto que comparten el uso de resinas fenólicas, y su estética y composición son bastante diferentes.

¿Qué te parece si a lo largo de este artículo te explicamos qué es el contrachapado fenólico, dónde se utiliza y la gran diferencia con los paneles fenólicos para que elijas el que mejor se ajuste a tu proyecto?

¿Qué es el contrachapado fenólico?

Algunos se refieren a él por su nombre más técnico, como tablero marino o WBP, que es la abreviación de Water Boil Proof.

Se trata de un tablero compuesto por finas láminas de madera pegadas entre sí. Hasta aquí, parece un contrachapado normal, pero el secreto de su “superpoder” reside en dos factores: la disposición de las chapas y, sobre todo, el tipo de adhesivo utilizado.

Cuando se fabrica, las chapas se superponen de forma que las fibras de una capa sean perpendiculares a las de la siguiente. Esto anula la tendencia natural de la madera a curvarse o expandirse, creando un panel extremadamente estable.

Por otro lado, a diferencia del contrachapado de interior, que usa colas de urea-formaldehído sensibles a la humedad, el fenólico utiliza resinas de fenol-formaldehído. Estas resinas son termoestables; es decir, una vez curadas mediante presión y calor, no se vuelven a ablandar ni se disuelven, ni siquiera en agua hirviendo.

El resultado es un tablero que ofrece una resistencia estructural mecánica altísima y una inmunidad casi total a la delaminación en ambientes húmedos.

¿Con qué maderas se fabrica el contrachapado fenólico?

Aunque el pegamento es el protagonista, la “carne” del tablero (la madera) determina su peso, su precio y su resistencia final. No es lo mismo un tablero destinado a ser el suelo de un camión que uno para hacer muebles de lujo en un yate.

Las ventajas del contrachapado fenolico

Contrachapado fenólico de abedul

El abedul es la madera por excelencia para los contrachapados fenólicos de alta gama, en el que se utiliza abedul finlandés. Es una madera densa, de fibra fina y color claro.

¿Por qué deberías elegirlo?

  • Gran resistencia mecánica.
  • Gracias a que las capas son finas y uniformes, un tablero de 18 mm puede tener hasta 15 capas.
  • El borde es preciso, con una estructura dura y resistente.
  • Se utiliza en el mobiliario de diseño y piezas que vayan a soportar mucha carga.

Contrachapado fenólico de pino

El pino es la opción más común cuando buscamos resistencia a la humedad pero el presupuesto es más ajustado o el acabado estético no es la prioridad número uno.

¿Qué es lo que te ofrece?

  • Una estructura más ligera que el abedul.
  • Resistencia a la putrefacción natural.
  • El grano es más grueso, así que se usa en estructuras huecas, tejados o embalajes industriales de gran resistencia.

Contrachapado fenólico de chopo

El chopo es una madera de crecimiento rápido que destaca por su increíble ligereza.

Esta se destaca por:

  • Usarse en el diseño del mobiliario de autocaravanas.
  • Es fácil de lijar y pintar.
  • Es más blando que los anteriores.
  • Aguanta la humedad ambiental.

¿Para qué se utiliza el contrachapado fenólico?

Gracias a su resistencia al agua y su estabilidad, este material ha conquistado industrias que antes estaban reservadas exclusivamente al metal o a maderas tropicales carísimas.

¿Para qué sirve el tablero contrachapado fenolico?

Construcción y encofrados

Los tableros fenólicos recubiertos con un film negro o marrón se usan para contener el hormigón líquido. Su resistencia permite reutilizarlos decenas de veces sin que la madera se deshaga por la humedad del cemento.

Sector náutico

Para la fabricación de mamparos, suelos y mobiliario de barcos. Aquí no hay margen de error: si el pegamento falla, la seguridad del barco se compromete. El contrachapado fenólico garantiza que la estructura se mantendrá íntegra a pesar del salitre y la humedad constante.

Convertir una furgoneta en camper

Si estás transformando una furgoneta en una vivienda itinerante, este es tu material. Se usa para el suelo, las paredes y el mobiliario.

Soporta los cambios bruscos de temperatura y la condensación que se genera al dormir dentro del vehículo sin curvarse ni soltar vapores tóxicos (siempre que tengan certificación de baja emisión).

Mobiliario de exterior y baños

Desde cocinas de exterior protegidas hasta muebles de baño donde el vapor de la ducha es constante. El contrachapado fenólico permite dejar los cantos vistos, lo cual es una tendencia estética muy potente en el minimalismo industrial.

Las ventajas del contrachapado fenólico

Si estás dudando entre este material y un aglomerado o un MDF, aquí tienes las razones por las que el fenólico juega en otra liga:

  • La resistencia al agua es sun principal ventaja, superando las pruebas de inmersión en agua hirviendo sin delaminarse.
  • Es mucho más ligero que el acero o el hormigón, pero ofrece una rigidez estructural comparable en muchas aplicaciones de carga.
  • No se expande ni se contrae de forma significativa ante cambios de humedad, algo que sí hace la madera maciza.
  • Las resinas fenólicas actúan como una barrera química que dificulta el ataque de xilófagos y moho.
  • El corte transversal de un contrachapado fenólico de calidad (especialmente el de abedul) es un elemento decorativo en sí mismo; no necesita tapacantos.

Las desventajas del contrachapado fenólico

Como no existe el material perfecto, el contrachapado fenólico también tiene sus “peros” que debes conocer:

  • Es considerablemente más caro que el contrachapado estándar o el MDF. Estás pagando por una tecnología de encolado y una selección de maderas superior.
  • Al ser una madera tan densa y con pegamentos tan duros, el desgaste de las fresas y discos de corte es mayor. Necesitarás herramientas de calidad (carburo de tungsteno) para obtener cortes limpios.
  • Un tablero de abedul fenólico de 18 mm es una pieza pesada. Si el peso es un problema y no necesitas tanta resistencia mecánica, tendrás que sacrificar dureza y optar por el chopo.
  • Si compras el que viene con el film protector para encofrados, es muy difícil de pintar o barnizar encima, ya que esa capa está diseñada precisamente para que nada se pegue a ella.

¿En qué se diferencia de los paneles fenólicos?

Aquí es donde despejamos la gran duda. Aunque los nombres suenan igual, son productos totalmente distintos que a menudo se confunden en los presupuestos de obra.

¿Qué es un tablero de contrachapado fenolico?

Composición del núcleo

Mientras que en el contrachapado están fabricados con madera natural, es decir, son chapas de árbol reales que se encolan y pegan entre si, los paneles fenólicos no tienen madera en su interior.

Están compuestos por hojas de papel Kraft impregnadas en resinas fenólicas y prensadas a alta presión. El resultado es una placa sólida, extremadamente dura, similar a una piedra plástica o resina sintética.

Estética y acabados

Cómo es obvio, al estar fabricados con madera, los tableros de contrachapado fenólico tienen el aspecto cálido que solo la madera puede ofrecer. Además, si miras el canto, verás las láminas superpuestas.

En cambio, un tablero fenólico es un material homogéneo. El canto suele ser de un color sólido (generalmente negro o marrón oscuro) y no tiene capas visibles de madera. Se utiliza mucho en cabinas de baños públicos, taquillas de gimnasio o fachadas ventiladas.

Aplicaciones específicas

Aquí es dónde tenemos la principal diferencia; el contrachapado se utiliza para fabricar muebles, la personalización de furgonetas en caravanas o para la construcción estructural.

En cambio, los paneles fenólicos suelen estar más orientado a espacios públicos o las zonas de un lugar de trabajo con mucha humedad, como por ejemplo los baños. Como se trata de un material antibacteriano, hidrófugo y que no acumula ni absorbe el agua, es el que se usa para las cabinas de los inodoros y las duchas.

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